¿Qué necesitás resolver primero?
Llevá a la consulta tus prioridades, el mapa general y las dudas que aparecieron. Si existe una operación próxima, un conflicto o un plazo concreto, conviene mencionarlo desde el inicio.
Podés empezar así: “Quisiera ordenar mi patrimonio familiar. Tengo estos bienes o participaciones, me preocupa esta situación y quiero evaluar qué alternativas corresponden”.
A partir del análisis se define el alcance del trabajo, la información adicional y, cuando corresponde, la intervención de otros profesionales. Cada alternativa requiere evaluar sus efectos, requisitos y límites antes de implementarla.
Volvé a revisar lo organizado cuando cambie tu familia, ingresen o salgan socios, se incorporen bienes, aparezcan obligaciones relevantes o se modifiquen tus objetivos.